Washington “canario” luna: “los murguistas de ahora le estan sacando la esencia a la murga”

Acodado al mostrador del tiempo
Por Juan Castel

El rancho “Napoleón”, pintoresco club ubicado en un rincón de la playa Malvín, es un reducto donde suelen juntarse algunos viejos carnavaleros a compartir comidas, historias y grandes cantarolas. Ese lugar fue el punto de encuentro con Washington “Canario” Luna. Se dio un sábado al mediodía, entre tangos y la preparación mansa de una pasta con tuco. En ese ambiente muy distendido salió la charla con este hombre simple y pícaro, murguista de antes; personaje de barrio que ahora mira el carnaval desde afuera tras haber sido una de las voces más populares de nuestro país.

•  Sos de los que dicen que el Carnaval de antes era mejor...

•  Sí. Para todos los de mi edad, que ya tengo setenta, para todos lo de la guardia vieja fue y será mejor. Porque ahora yo que sé... Cada vez le están sacando más la esencia a la murga. Antes la murga actuaba más con los brazos. Y se movía y saltaba. Y se criticaba más. Ahora hay murgas que hace veinte años que están con “el que no salta es un botón” y ya pasó eso. Son panfleteras.

•  ¿Pero ahora no cantan mejor las murgas? ¿Vos cómo la ves?

•  Tienen la obligación de cantar mejor. Vos fijate que nosotros éramos veintipico de locos, con un director que te daba los tonos a puro pulmón. De repente, venían los tonos bajos o altos y vos tenías que arrancar igual porque la murga no se podía parar. Ahora no, ahora tienen una guitarra y el que hace más actuaciones ponele que haga en un día seis tablados. Ensayan con micrófonos. Para mí tienen la obligación de cantar mejor o por lo menos vocalizar mejor.

•  ¿Qué Carnaval recordás en particular de los que vos hiciste? Alguno que digas “ese año mi murga era un disparate”

•  Los dos años de Don Timoteo. Esos dos años fue un robo: ‘66 y ‘74. Se arrancó ganando y no nos bajó nadie.

•  ¿Extrañás salir?

•  No, no. Porque es como para un futbolista. El fútbol va de la mano con el carnaval. Vos ya sabés que algún día vas a terminar. Yo por suerte tuve la satisfacción de que como entré me fui. Bien de la garganta, bien de todo. Que eso es lo importante.

•  Te he escuchado decir que no sabés cantar

•  Yo no canto, grito.

•  También has dicho que no te gusta cantar

•  No me gusta, no. Acá venite un día a la sordina, y así estemos, todos mamados. No canto, no hay caso. No le canté a mi vieja, a mi señora, a mis hijos, a mis nietos.

•  Es raro. Cualquiera pensaría otra cosa

•  Es que yo lo agarré como una changa, aunque te parezca mentira.

•  Como un laburo liso y llano

•  Una changa, sí. Una changa. Yo nunca fui crack ni seré crack. Soy aquel muchacho de Villa Española que jugaba a la pelota en la calle.

•  ¿Seguís disfrutando viendo conjuntos?

•  ¿Sabés cuándo disfruto? Cuando veo un amigo que anda bien. Por ejemplo cuando salieron los viejos de La Matinée me enloquecí ¿entendés? A mí por ejemplo, me han regalado entradas para ir abajo en el Teatro de Verano y yo no voy, voy arriba. Fui dos veces abajo y casi tengo que pelearme, porque algunos se creen que como son abonados y van a la que vale más, saben de Carnaval. Y una vez que fui hizo un gallo un muchacho y se rieron cuatro o cinco bobos, de esos que hay en todos lados ¿no? Y yo les dije “¿sabés por qué hizo ese gallo?” Ya estaba caliente. “Hizo el gallo porque canta, los que no cantan no hacen gallos, así que no te rías.” Justo había ido con mi señora y mis hijos, pero no me gusta que la gocen sin saber las cosas. Si estás con la boca cerrada no hacés gallos. Los que tienen huevos sí hacen gallos.

•  ¿Recordás alguna vez que te hayas mandado algún gallo medio grueso?

•  No, no. Por suerte no.

•  Hay que tener suerte también en eso

•  En todo. Yo por lo menos, que soy uno de los que nunca se cuidó, fijate que ahora hace dos años que no fumo, pero fumaba tres o cuatro paquetes. Yo tomé toda la vida cerveza fría, whisky frío, cualquier cosa. Si tomaba vino no podía cantar, me bajaban los tonos. Soy al revés.

•  ¿Y cómo eran tus noches de Teatro de Verano? Me imagino que debe ser indescriptible

•  ¿Vos sabés que en eso fui muy frío? Nosotros salíamos con Dalton (Rosas Riolfo) en La Milonga Nacional , entonces Dalton venía a romper las bolas el último día, en las canteras, “hagan esto, hagan lo otro”. Entonces yo agarraba y me iba a la sordina por ahí, me comía una pizza a caballo y me tomaba una cerveza. Y le preguntaban y él decía “dejenló a ese loco que él sabe lo que tiene que hacer”.

Soy frío. Yo lo único que siempre digo es “vamo'a hacer cinco goles y nos vamos”.

•  Habría que tener mucha carpeta en épocas en que se afinaba distinto, sin guitarra, que de repente se movían los tonos

•  No solamente carpeta, sino vergüenza. Como los jugadores de fútbol. Vergüenza, sangre.

•  Hablamos de una época en la que el director generalmente no era músico

•  No, no eran músicos. Tenían oído para los tonos. Pero fijate que un lunes hacíamos quince tablados, el martes quince, del jueves en adelante dieciocho o veinte. ¡Son todos lo que hay ahora! Y en camión, bajar y subir, bajar y subir. Y siempre tomando alguna cosita (se ríe).

•  ¿Te acordás cuál fue el día que hiciste más tablados?

•  En 1974. Hicimos veinticuatro tablados. Terminamos en el Club Peñarol, con Don Timoteo.

•  Para los que vivimos el Carnaval de hoy es insólito

•  Vos sabés que íbamos al último y faltaban cinco o seis cuadras y todos entre nosotros cantando “que esté cerrado, que esté cerrado, la puta que lo parió...” A las dos cuadras sentimos los micrófonos y se nos cayó todo, la pintura, todo (se ríe). Pero lo hicimos igual.

•  Terminaban reventados

•  Seguro. Fijate que los sábados y los domingos prácticamente salías a las seis y media de la tarde. Y venías a las tres o cuatro de la mañana. Dejabas la garganta colgada.

•  ¿Hiciste plata en Carnaval?

•  No, no, no. Plata no hacés. No, porque yo era joven. Los primeros años con la finada de mi vieja íbamos a tomar una, íbamos al Mercado Modelo a comer y todo eso. Porque vos sabías que al otro día la tenías en el bolsillo de vuelta.

•  Era un tiempo donde tenían más actuaciones pero se ensayaba menos que ahora ¿no?

•  Seguro. Fijate que nosotros salíamos cuando había trescientos tablados y ensayábamos un mes, un mes y medio. Ahora hay veinte tablados y ensayan cinco meses. Por eso yo digo que te tiene que gustar mucho Carnaval para salir ahora. Porque salís a perder, no salís a ganar un peso.

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